miércoles, 4 de julio de 2012

Entrevista a Elvira de la Puente

Elvira de La Puente descarta volver al parlamento. Sin embargo asegura continua ayudando en temas culturales.  

“No me interesa volver al congreso”

La actriz y excongresista nos hace un recuento de su carrera, el gran amor por el fallecido actor Orlando Sacha y su paso por la política. Por estos días Elvira se presenta en la puesta en escena 8 mujeres y un crimen en el Teatro Marsano junto a las también reconocidas Ofelia Lazo, Amparo Brambilla y Marisol Aguirre.


Ana Lucía Silva

¿Cómo así decide estudiar teatro?
Yo nací en una familia en que había mucho interés por el arte, por la cultura en general, mi papá, José Félix de la Puente Ganoza, ha sido un escritor laureado tanto en novelas como en cuentos, con premios nacionales en literatura. De modo que desde chica me ha interesado la lectura, me gustaba también mucho el canto. Mi mamá cantaba mucho siempre en la casa, y ya por tradición familiar desde Trujillo. Al terminar el colegio, estuve también en un coro en Miraflores, el coro de la señora Maria Luisa Marrú de Lozada, pero tomé el camino del teatro en un momento en que se produjo una posibilidad de alquilar una sala en Miraflores, siendo yo muy joven y en ese momento trabajaba en la municipalidad de Miraflores, como secretaria del Alcalde. Mis amigos y yo hablamos con él y nos cedieron el alquiler de esta sala.
Siendo su padre un literato reconocido, ¿alguna vez le interesó escribir?
Escribí una serie de cuentos, pero cuando los leía los rompía porque sentía que no valía nada. Después, relativamente hace poco  he seguido un taller de dramaturgia en tres niveles con mi hija Claudia, que casualmente es dramaturga, y me ha resultado muy interesante. Tengo ahí unas obritas de teatro escritas, que de repente me lanzo a mostrárselas a algún otro amigo dramaturgo para que me dé su opinión.
¿Y después de cuánto tiempo regresa a hacer teatro?
El año pasado hice Elecciones de fe que justamente la hicimos en el teatro nacional con Haydeé Cáceres y Emanuel Soriano. Era una obra de tres personajes escrita por mi hija Claudia Sacha, anteriormente a eso hice Heraud: El corazón volador en la Alianza francesa, y ahora estoy en esta obra muy feliz de volver a trabajar con Oswaldo.
¿Qué tal la experiencia con 8 mujeres y un crimen?
Estupenda la experiencia, muy interesante, muy variada con personajes muy diversos que te obligan a un análisis, y a un ver  como complementarse el uno con el otro, dentro de estas personalidades tan diversas.
Estuve casada con el primer actor nacional Orlando Sacha, a más de diez años de su fallecimiento ¿Ha logrado superar su ausencia?
Fue tremendamente duro y doloroso para mí, porque con él compartíamos mucho, compartíamos vida, compartíamos trabajo nos llevábamos maravillosamente bien en el trabajo. Por eso hicimos muchísimas obras juntos.
Eran el uno para el otro
Sí. Nosotros nos conocimos justamente haciendo teatro. En el corral de comedias, justamente  cuando después de 4 años de estudios, nuestro director principal que era, Mario Rivera nos dijo que ya podíamos compartir con un actor profesional e invitó a Orlando Sacha para que se integre al elenco de Leocadia. Primero fue una gran amistad, y luego de tres años de ser amigos fuimos enamorados  y después de dos años más nos casamos, en el año 1971.
Definitivamente él fue el hombre de mi vida.
¿Su muerte tuvo que ver con su alejamiento de los escenarios?
No, lo que pasa es que justamente coincidió su muerte que fue en el año 2001, con mi entrada al congreso. Y yo desde el año 2000 que ingreso al congreso dejé todo lo que era actuación. Sentía que si aceptaba participar en una lista congresal y hacer un trabajo en el congreso, tenía que dedicarle mis 24 horas del día. Por ello dejé de aceptar cualquier tipo de contrato. Fueron 6 años los que estuve en el congreso y dedicada íntegramente a esa labor. Principalmente en temas de cultura, ambiente y ecología, salud estuve dos años en la comisión de salud logrando leyes importantes y ha sido una etapa interesante también para mí.
¿Tras la pérdida de Orlando, no consideró en rehacer su vida con otro hombre?
No, ya que es algo que no ha sucedido,  nunca he encontrado a una persona que me sugiriera pensar si quiera en esa idea, ha pasado el tiempo ya son once años de la muerte de Orlando y no ha habido esa inquietud.
¿Por qué cree que actualmente hay tantos divorcios?
Muchas, no te digo todas, de las parejas entran al matrimonio pensando que si algo va mal me divorcio, es decir que al primer problema yo rompo esta relación. Sin embargo cuando yo me casé con Orlando, lo hicimos pensando que esto duraría para toda la vida, y así fue. El matrimonio es un trabajo de una vida, un esfuerzo diario, porque los problemas existen y los hemos tenido graves. Pero mientras el amor perdure todos los problemas se pueden superar, buscando ayuda ya sea psicológica o espiritual.
¿Disfrutó mucho de su paso por la política?
 Si le vamos a llamar política, pero para mí fue un servicio, una labor de servicio, dedicándome por entero a eso.
¿Le interesaría volver al congreso?
Yo creo que es algo que ya no me interesa. En el año 2004 fundamos esta agrupación en la cual apoyamos ciertos temas de cultura y diversidad cultural Sigo participando apoyando diversos temas de cultura desde donde yo me encuentre. Por ejemplo ahora estoy apoyando en el ministerio de cultura para lograr una modificación a la ley del artista, que fue lo que conseguí. Desde fuera puedo continuar aportando, porque es una inquietud que tengo, y lo seguiré haciendo según mis posibilidades y de que me convoquen para eso.
 ¿Por qué se animó recién en el año 2000, para entrar al congreso?
Nunca había participado activamente en política, estaba afiliada al partido aprista pero era una aprista digamos, no dirigente, nunca he tenido un cargo de dirigencia partidaria   y estaba en el partido dentro de la línea de Víctor Raúl Haya de la Torre y por el pensamiento de Haya de la Torre. Cuando me llamaron para integrar la lista fue en el año 2000 y fue para que me postule con el número 2 a la segunda vicepresidencia y era un pedido del partido. Lo pensé mucho, Orlando casualmente me animó y vi que podíamos tener posibilidades de hacer algo no solo por el artista, sino por el pueblo y hacer una labor de servicio.
¿Cómo era la relación con su tío Víctor Raúl Haya de la Torre?
Era un hombre excepcional, de una enorme inteligencia y un enorme corazón y sensibilidad social de toda su vida, y poseedor de una coherencia que pocas veces se encuentra en una persona. Que para mí es admirable.
¿De las novelas que ha hecho cual es la que recuerda con más cariño?
Todas las que he hecho han sido una linda experiencia para mí. Por ejemplo cuando hice gorrión, que compartí escenarios con Marisol Aguirre y con mi esposo fue una lindísima experiencia. Y la última novela que también recuerdo con mucho cariño fue “cosas del amor” que fue la última que hice con él.
¿Nunca mezclaban las cosas de la casa con el trabajo?
No, porque nos llevábamos muy bien y pensábamos de la misma manera, que había que ser totalmente entregados al trabajo, el trabajo era el trabajo la casa era la casa, y no es que no llevábamos el trabajo a la casa porque si lo hacíamos, pero la casa al trabajo jamás.

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