Lo que no es de mi época, me gusta
En los casi tres meses que tengo como redactora de
espectáculos en un diario local, he descubierto que una de las tantas cosas que
me gusta, es ir a conciertos y escribir sobre ellos. Soy una amante de la
música –sea considerada buena o mala, no me importa- y cuando supe que el
reconocido trío mexicano, Pandora, venía a Lima, me emocioné. Sin embargo, supuse
que mi jefa, sería la encargada de cubrir magno evento, y no creo exagerar con
el adjetivo que estoy empleando. Estas mujeres tuvieron su época de apogeo hace ya varios años, con la cual deslumbraron
a varios países con la potencia y la entrega de su voz en cada interpretación.
Lo peor ¡no eran de mi época! Eso era lo que me repetía Samantha (mi jefa),
cuando le decía que yo quería escribir la nota de este concierto con target:
para mayores de 40 años.
Luego de mi persistente insistencia, Sami –como
cariñosamente la llamo luego de un mes de trabajar juntas- gané. Fui yo a
cubrir el concierto, me acredité como prensa y pude estar en primera fila para
observar lo que sería una velada llena de romance, excesivo para mi gusto.
El reloj marcaba las 9:23 de la noche, cuando Isabel,
Fernanda y Mayté salieron al escenario, con elegantes vestidos negros, e iniciaron el concierto con el tema “alguien
llena mi lugar”, canción que fue coreada por las ocho mil personas que se
reunieron en la explanada del Jockey Club, la noche del sábado para ver a sus
recordadas cantantes.
“Buenas noches Lima, que alegría estar aquí. No sé porque
cada vez que venimos a Perú nos regresamos a México con dolor de corazón. En
muy pocos lugares recibimos el cariño que nos dan en este país, gracias por
estar aquí”, fueron las primeras palabras de Mayte Lascurain.
Acto seguido, el público disfrutaba de un video en el que
se recreaba el comienzo de este trío, haciendo un pequeño recuento de sus 27
años de carrera. Sacaron más de un suspiro con temas como “Mátame muy
lentamente”, “mi hombre”, “solo él y yo” entre otros. Fue el momento en que se
disponían a cantar “como te va mi amor” en el que el corazón se me aceleró y
comencé a preparar mis cuerdas vocales, y fue sin duda una de las más coreadas
de la noche.
El trío mexicano nos concedió al público una mágica
velada, demostrando que la distancia no logra el olvido.
Durante el recital, cantaron el tema “ojalá” compuesto
por Gian Marco, a quien recordaron y extrañaron, ya que no pudo asistir por
encontrarse irónicamente en México.
Acompañadas al compás de los mariachis, las Pandora
tuvieron cuatro cambios de atuendos, dejando encandilados a los presentes con
la belleza que las caracteriza. Con una Fernanda muy delgada, y una Mayte e
Isabel un poquito más entraditas en carnes, las tres mujeres, se veían como el
modelo de mujer de la alta sociedad mexicana, todas señoras realizadas, casadas
con hijos y felices con sus guapos y adinerados maridos que las acompañaban
desde la primera fila en el concierto. Pero
si algo me quedó claro, es que los años sí pasan por ellas, pero no por sus prodigiosas
voces, que emocionaron a todos los presentes, incluida yo.
No recuerdo bien el momento en el que pensé “como me
gustaría haber nacido con una voz así” y es que es un don que Dios da, pero ¿a
premio de qué? Y es que estas virtuosas del canto, fueron escogidas entre los
millones de millones que habitan este planeta, para que sean entonadas y tengan
todo el beneficio de cantar realmente bien, y sobre todo de poder compartirlo
con el mundo.
Fueron 35
canciones que interpretaron aquella noche, rodeadas de una escenografía de
ensueño. Un gran candelabro de brillantes, al lado de un gigantesco árbol,
cuyas hojas bailaban al ritmo del fuerte viento del invierno de Lima.
¡Los regalos llovían! Las Pandora recibían presentes que
sus fans ponían a sus pies en el escenario. Mientras entre las tonalidades de
luces de colores, seguían engriendo a su público complaciendo sus pedidos
musicales.
Luego pasó algo que me cuestiono en todos los conciertos
a los que voy. ¿Por qué todos los artistas, se despiden, sabiendo que
regresaran al escenario para cantar esa canción que todo el público espera?, yo
estaba segura que cerrarían con el famoso popurrí de Juan Gabriel, pero no
imaginé que harían la jugada de “me voy, me fui”. Pero así fue, salieron ante
las palmas que las aclamaban, para despedir a Lima, con la canción que había
vaticinado.
Tras interpretar el famoso “popurrí de Juan Gabriel” fue que
–ahora sí- estas divas mexicanas se despidieron de
nuestro país, luego de dos horas y media de show. ¡Dos horas y medias! En las
que complacieron pedidos musicales, contaron historias de amor y dieron una
romántica noche a todos los que
estuvimos presentes.
Como las lágrimas no podían faltar, Isabel Lascurain, se
mostró muy emocionada y no pudo evitar derramar algunas. Y es que seguramente
sorprendida como yo, debió haber quedado al ver que aunque han pasado ya más de
dos décadas desde sus inicios, la gente sigue vibrando y se continúa enamorando
con su música.
Evidentemente una
velada mágica e inolvidable, que estará en el corazón de sus seguidores, de los
cuales me siento parte. ¡Gracias pandora!
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