miércoles, 4 de julio de 2012

Entrevista a Osvaldo Cattone

Confiesa la triste historia que hay tras su paternidad, dice no creer en que haya vida después de la muerte, habla de su amistad con la diva Susana Giménez y cuenta muchas cosas más.

“El Amor por alguien no depende de un sexo”

Un virtuoso del teatro.  A sus casi 80 años, el genial Osvaldo Cattone, tiene la vitalidad de un hombre de 40 y su memoria sigue tan hábil como hace unos años. Un hombre de origen humilde y de visión grande, es sin duda el argentino más querido y reconocido en nuestro país, por las más de 100 obras, 4 libros, novelas y programas de televisión que ha realizado.
Sin duda un artista completo, Osvaldo reside en nuestro país hace 40 años y hoy nos recibe en su hermosa casa en la Encantada de Villa, para darme una de las más interesantes entrevistas que he tenido hasta ahora.



¿Cómo nace tu amor por el teatro?
Es muy curioso, no creo tener ningún ancestro, mi papá era carnicero y mi mamá lavaba ropa ajena, eran gente muy humilde, italianos pobres inmigrantes, mas no eran personas brutas, eran pobres peor no brutos. Cada entrada de dinero que había, se usaba para ir al teatro, para escuchar una buena ópera, y escuchar música clásica. Mis padres eran personas humildes pero muy sensibles a todo lo que fuera arte. 

Mi papá aún siendo inmigrante no quiso tener el típico hijo doctor médico o abogado. Yo cuando era chico le dije a mi papá lo mucho que me gustaba cantar, bailar y actuar.
Yo desde los 8 años integraba un grupo infantil así como el de Yola Polastri, era algo así como un burbujito y ellos siempre me apoyaron en todo con respecto a mi vida artística, jamás se opusieron. Y no me dejaron solo para que me convirtiera en una estrella de la tele, porque no había tele sino porque el mundo del arte era lo que me gustaba y ellos no cercenaron mi sueño.

¿Como fue enterarte que tu hermano había fallecido tan inesperadamente?
Fue un dolor muy grande, porque era mi amigo, me admiraba mucho, venía mucho a Lima, disfrutábamos de muchas cosas juntos. Amo a mis sobrinos, fue una muerte maravillosa, porque no sufrió, se acostó a dormir la siesta y se quedó dormido y eso es fantástico porque no hubo dolor. Pero al mismo tiempo para el que queda, es algo sombrío porque recibir de golpe una noticia así, yo estuve en Buenos Aires, en el mes de Noviembre, me despedí de él sano, no tenía ningún síntoma de estar mal.

Estas por cumplir 80años, ¿cómo lo tomas?
Me da una cierta tristeza pensar que cada vez tengo menos tiempo. Que no puedo hacer un proyecto de acá a treinta años pero bueno habrá que aceptarlo, tengo una vida maravillosa, estoy todavía a mi edad, trabajando con salud, no tengo nada malo, tengo buena memoría. Muchas veces me desafío yo mismo cuando no trabajo como actor, agarro un poema, y pruebo en cuanto tiempo me lo aprendo.

¿Crees que hay algo más allá después de la muerte?
No creo, pienso que ahí se acaba todo. Creo que uno se convierte en energía. Pero no creo en eso de que me pueda encontrar con mi madre, con mi padre, con mi hermano, con mis perros, con mis amigos, no, no creo.
Un dolor grande que siento también es que muchos amigos ya no están más en este mundo, te cuento una anécdota…“Cada vez que yo iba a Buenos Aires, solía encontrar muchos mensajes en el teléfono de amigos preguntando por mí, ahora, la última vez que fui a veces veía uno o ninguno. Y eso es bien duro, tengo a una amiga internada, muchos ya han muerto.”
 Pero por otro lado, tengo aunque no lo creas, muchos amigos jóvenes, y me encanta hablar con gente joven, porque siento que absorbo vampíricamente esa sabiduría y esa energía que tienen ustedes los jóvenes.


¿La juventud esta pérdida?
Está parcialmente perdida pero no totalmente perdida. Hay jóvenes que leen, que van al cine, que no todo es estar de fiesta todo el día. Cuando veo las grandes colas que hay en las discotecas del Larcomar, veo a las chicas cayéndose de borrachas y eso me da muchísima pena, al igual que la gente que se droga, que roba, que asalta.

Cuál es el secreto para que Osvaldo Cattone a sus casi 80 años, siga lúcido y siga produciendo:
Me asombra de pronto que voy a veces aque gente que no va al teatro sepa quién soy. Creo que soy una persona correcta, no le he hecho daño a nadie, no le he dejado de pagar a nadie entonces eso se sabe. Nunca estuve en la boca de Magaly, porque soy una persona centrada. No quiere decir que haya sido lo mejor, de repente hubiera sido bueno perder la cabeza en algún momento, pero no me ocurrió, ni en mi vida privada, ni en mi vida pública. 


¿Nunca perdiste la cabeza por ningún amor?
No, quise mucho a muchas personas, pero jamás hice tonterías por amor. A mí me enamora la cultura, me enamora la belleza, la estética, pero no solamente me enamora la carne. Pero yo para enamorarme, siempre ha sido necesario que yo admire a esa persona, yo creo que el amor por alguien no depende exclusivamente ni de un tamaño, ni de un sexo, depende únicamente de que esa persona despierte en ti la magia. Si he amado, pero nunca me fue mal, no me volví loco por amor. Nunca sufrí por eso, Yo pienso que el enamoramiento tiene un periodo de enamoramiento, de descubrimiento y hay un periodo de decadencia, entonces cuando me ha pasado siempre los conversamos y terminamos en buenos términos. 

Porque luego de haber pasado por tres matrimonios no lograste quedarte con una persona para compartir el resto de tu vida?
Porque me parece que no se dio. Entré a una edad en la que el sexo no fue demandante y lo que hubiera sido tal vez demandante hubiera sido tal vez una compañía, pero la tengo. Tengo buenos amigos, tengo una compañía que está conmigo a través del tiempo y no siento la necesidad de realizarla como pareja. Esta casa, siempre está llena de gente, como es tan grande siempre que llegan amigos del extranjero, toman esta casa para vacacionar en Perú. Yo soy muy amiguero, conozco a las personas y me hago amigo al minuto, soy muy confiado también.

¿Y tomas esa característica tuya como defecto?
Sí, porque me han cagado, pero no importa. Yo creo que la conexión que uno tiene con otro ser humano, depende de tu estado de ánimo y de tu carácter, si te pasa algo malo es una decepción pero la vida continúa.  Y no puedo ser desconfiado, porque yo no guardo rencor. Te puedo decir que yo he seguido siendo amigo con gente que me ha hecho trampas, que me ha quitado dinero.


¿Creíste quedarte tanto tiempo aquí en nuestro país?
Yo pensé que iba a ser solo un periodo, no que iba a morir aquí. Y es gracioso, porque cuando voy a Buenos Aires, ya no me hallo, a pesar de ser mi ciudad, de ser hermosa, de tener amigos queridos allá.  Acá la gente ha sido siempre muy respetuosa, nunca me invaden, estoy tranquilo.  Una ciudad dice mucho por su gente, y mi relación con la prensa, con el público es muy buena.
Siempre me expreso libremente, creo que no tengo una vida artística y una privada, yo siempre me abro mucho, pero siempre y cuando el periodista me interese. Porque hay veces que el periódico o la revista tienen gente que no está capacitada, y me doy cuenta de eso, por las preguntas desinformadas que me hacen. Un día fui pedante con una periodista, porque no sabía nada de mí y me pareció una falta de respeto.

Fuiste criticado por las obras de teatro que presentabas, por los libros que escribiste, sin embargo funcionaron:
Sí, me hicieron leña. Pero yo creo que es así, yo soy muy lector, ¿tú crees que yo voy a ser tan torpe de publicar algo que no tenga nada de valor?. Jamás le presentaría a ninguna editorial algo unos escritos que no tenga ningún sentido publicar. Yo creo que todo depende del color del cristal con que se mire. Yo creo que fueron críticas injustas, porque vendieron y gustó, que era la finalidad. El éxito, merece respeto.


Es recién cuando tu gran amiga Rosa María Montero, famosa escritora española, te anima a publicar tus obras, que empieza la nueva faceta de Osvaldo Cattone como escritor, ¿Antes del impulso que ella te da, nunca se te había cruzado por la cabeza escribir?
No jamás. Escribía siempre, pero fue ella quien me alentó a publicar mis obras. Pero ahora puedo decir que me siento escritor, actor, director, un hombre del espectáculo.

Hace unos años, hablaste de retirarte del teatro para únicamente escribir, ¿Sigues considerándolo?
Es probable, pero la vida cada día está más cara y de la escritura no se puede vivir. A menos que sea una persona muy reconocida, como es el caso de Mario Vargas Llosa, de Bryce y de tantos escritores. Pero los escritores menores a esos talentos, no pueden vivir únicamente de la literatura, seguiré con el Marsano y veremos qué pasa.


¿Qué tan cercana es tu relación con Susana Giménez?
Somos como hermanos, cuando ella debutó como modelo, ella no había pensando nunca en ser actriz. Entonces, nos contrataron por separado para integrar el elenco de “las mariposas son libres” y nos hicimos grandes amigos. Es una mujer que tuvo la facultad de ser una mujer de negocios, que ha invertido su dinero y ha hecho empresa y ha ido incrementando su fortuna inteligentemente, así como Gisela por ejemplo.

Entonces podemos decir que tenemos a Osvaldo Cattone como director para rato?
Voy a estar en el teatro hasta que tenga capacidad. En enero cumplo 80 años, pensar en el futuro es algo que en este momento no me importa, pero a veces lo pienso, e inclusive veo como hacer para que esta energía y vitalidad que tengo ahora se mantenga. Sé que va a llegar el momento en que la vida me va a pasar una factura, trato de cuidarme. Mi alimentación es muy sana, no fumo, nunca consumí drogas, no consumo alcohol. No soy una persona dependiente a ningún elemento que perturben mi cerebro. Hace poco me hice un chequeo y estoy perfecto de todo. Me hice una tomografía computarizada y una resonancia magnética del cerebro y tengo algunas neuronas que se están esclerosando, por la edad, pero en general estoy perfecto. Y mi doctor se sorprende, me dice “usted tiene una edad biológica y una edad de almanaque. Me dice que tengo el físico de un hombre de 40 años.” Así que hay una edad funcional que está bien, así que vamos a aprovecharlo. Sé que es probable que aunque sea triste pensar en eso ahora, llegará un momento en el que de pronto me va a costar levantarme, ya no puedo jugar tenis, ya no bajo las escaleras de mi casa corriendo. Son cuidados que ahora tengo que tener. Pero por ejemplo, cuando estoy con una persona joven y linda como tú, yo también me siento joven y eso es lo más importante para mí, porque yo siento que mi vitalidad es igual que la tuya.

¿Cómo es Osvaldo Cattone como padre?
Eso es una historia dolorosa y terrible. Yo me separé de mi primera esposa cuando el chico tenía 8 meses, y ella se volvió a casar, con un hombre que se ocupó de ese niño como si fuera su padre. Yo no interferí en esa familia, ella tuvo incluso dos hijos más con él. En los primeros meses que viví junto a ella, me di cuenta que esa vida no era para mí y decidí alejarme y me fui a Italia a estudiar teatro para lograr ser quien soy ahora. Ella quedó embarazada a causa de una aventura no por amor.

¿Cuándo nació tu hijo, a ti te nació el amor de padre?
No, nunca. Sentía que era una película que no era mía. No me gusta hablar de esto porque no es una buena imagen.

¿Cómo es tu relación con él actualmente?
Lo he visto unas 4 o 5 veces. Lo vi a los 8 años, a los 15, a los 25 y a los 30, es lo que recuerdo.

De esa última vez que lo viste ¿Qué tiene de parecido contigo?
Es más parecido a su padrastro que a mí. Es ingeniero, soltero, creo que no es gay. Es muy déspota, tiene un nivel de vida magnífico y se burla de mi éxito acá en el Perú. Una vez me dijo “te va bien en Perú porque allá hay puro indio que no entienden nada”, menosprecia lo que hago. Yo creo que su mamá le envenenó el alma en contra mío.

¿Y porque su madre haría algo así?
Porque cuando el chico tenía 8 meses, yo desaparecí en complicidad con mi hermano. Decidí irme a Italia sin avisar y ella se desesperó y a raíz de eso envenenó al chico en contra mía.

¿No te arrepientes de esa decisión?
No, ya pasó. No puedo cambiar la historia. A la distancia mi hermano me informaba de ellos. Por otro lado, como todos éramos de la misma collera, yo seguí manteniendo amistad con el hermano de ella, y fue justamente él quien propició nuestro primer encuentro para conocer al niño.

Luego de 8 años, ¿tenías interés de conocer a tu hijo?
Bueno, yo tenía curiosidad.

¿Te interesaría verlo ahora?
No le deseo mal. Si mañana me dijeran que murió, sería algo lamentable. Pero es una persona que me ningunea, el es un hombre rico y yo soy un actor, el me cholea.

¿Cuáles son los proyectos que vienen?
Chicago estará una temporada de mes y medio en el Marsano, luego el 20 de Setiembre viene la obra “Escenas de la vida conyugal”, y después apenas la pongo, me tomo las vacaciones de mi vida. Me voy a New York solo, luego a Buenos Aires 15 días, y de ahí a la finca de Susana en Punta del este.


Dato:
La obra “8 mujeres y un crimen” se presenta de miércoles a domingos a las 8 de la noche, en el teatro Marsano.




Crónica Real Felipe - Lo paranormal


La Fortaleza del miedo


Nunca fui testigo de ningún acto paranormal. Jamás vi fantasmas, ni escuché nada extraño, sin embargo creía. Y después de lo que vi y escuché, esa credibilidad se multiplicó por mil.
Vi muchos documentales, series, películas acerca de lo paranormal, de todas aquellas cosas que no podemos ver a simple vista y que no se observan en cualquier lugar, sino en aquellos en los que la energía negativa se siente con mayor potencia.
 Si existe el bien, existe el mal, así como hay energía positiva, hay energía  negativa, y esa es la que se encuentra en ciertas zonas específicas de la fortaleza del Real Felipe, recinto militar construido en el Siglo XVIII, cuya particularidad de su construcción es que es de estilo Vauban y pentagonal. Su construcción fue alterada en la Guerra del Pacífico.

Fue así, que logré contactarme por medio de un amigo periodista, con el grupo Dharma, para cubrir una nueva velada paranormal en la Fortaleza del Real Felipe. Para conseguir que los de este grupo me acompañen fue imprescindible que me identificara como periodista, y diciéndoles que necesitaba de la visita para una crónica para el diario en el que trabajo. Aceptaron. Sin embargo, me propusieron la visita para el mes de agosto, ¡imposible! Pedí que por lo menos  me acompañe cierta parte del grupo y que la visita no sea muy extensa, que vayamos directo a los lugares que ellos ya habían reconocido como “las zonas de mayor carga de energía negativa”, en su recorrido hace dos años atrás.
Mi taxi me recoge en la puerta de mi casa. Abordo el vehículo y enrumbamos directamente al cruce de las avenidas Paz Soldán y Sáenz Peña, en pleno corazón chalaco. Mi blackberry marca las diez y media de la noche y a lo lejos, observaba la fachada del imponente recinto militar.

Ingresamos acompañados del grupo de fenómenos paranormales ‘Dharma’, dirigido por la parapsicóloga Carmen Briceño, y su pareja Pedro Noguchi. Fueron ellos junto a la medium María Elizabeth Samaniego, quienes nos acompañaron en una visita que duraría dos horas –lamentablemente, ya que por lo general son mucho más largas por  lo que debía aprovechar cada minuto-.
“Al Cabo Osorio se le hizo tarde para entrar en servicio y comenzó a trepar los muros del Torreón de la Reina. Eran las dos de la madrugada y escuchó unos gritos que decían: ‘Vamos a comenzar la batalla’. Inmediatamente, sintió que una mano lo empujó tres veces hasta que cayó y perdió el conocimiento. Cuando lo encontraron; botaba espuma por la boca”, nos contó Armando Muñante, empleado del museo del Real Felipe desde hace 25 años, dándonos el primer testimonio como muestras de bienvenida.
“Como somos pocos, solo haremos un grupo –éramos 6 personas más el guía- por que por lo general siempre hacemos la división en tres grupos que visitan tres ambientes distintos: El Torreón del Rey, el Torreón de la Reyna y la Casa del Gobernador. Antes de comenzar, por favor las personas sensibles, háganlo saber para que no dificulten el recorrido”, dice poco antes de iniciarse la aventura, la medium María Samaniego.
- ¿Qué riesgos hay de que me pase algo? – pregunto antes de comenzar
- No existe ningún riesgo siempre y cuando no molestes a las almas. Trátalas con respeto, no hagas preguntas muy personales, solo aquellas que puedan contestarse con un sí o un no – me responde Carmen.

Sin tiempo de pensar, se inicia la visita en los oscuros y tenebrosos pasillos del Torreón de la Reyna. Alumbrados apenas por la luz de una linterna, la médium, tocaba las paredes intentando entrar en contacto con los espíritus virreinales.
Bajando unas escaleras en forma de caracol, nos introducimos a un cuartel de vigilancia que conectaba con los calabozos. Uno de los guías nos dijo que en tiempos del Virreinato, desde esa cabina se controlaban a los presos de la época quienes podían ser revoltosos, traidores a la Corona, agitadores, indígenas, etc.
“A los presos se les tenía almacenados de a pie. Una vez a la semana les lanzaban pan y cal. El pan para que comieran y la cal para que las heces no huelan mal” contó Armando Muñante.
Una vez que la médium hiciera su análisis de rutina, que básicamente era pegarse a las paredes, lanzar alaridos inentendibles, respirar profundamente e intentar tocar el aire, como si hubiera visto a alguien, nos sentamos en cuclillas, apagamos las linternas y encendimos el Frank Box -aparato para escuchar presuntas voces de espíritus- para tratar de tomar contacto con alguna alma perdida.-
“La primera Frank’s Box  fue construida por Frank Sumptión quien decidió hacer una máquina para comunicarse con otras entidades no humanas. Sumptión quería buscar la prueba definitiva de que las almas conviven entre nosotros. Cogió un sintonizador de radio, le cambió algunos cables, omitió las opciones MUTE y BEEP y ¡listo! Frank tenía su caja para captar psicofonías mediante el rastreador de señal de radio” nos contó Carmen.
Luego de algunos minutos de espera, un sorpresivo canto gregoriano, similar al tétrico ‘Ave Satanik’ -de la popular película ‘La Profecía’-, erizó nuestra piel.
- ¿Oyes eso? ¡Grábalo! ¡Grábalo!, me dijo mi amiga
- Si lo oigo, pero no puedo sacar el celular– respondí tremulante.
Seguidamente, una voz masculina se identificó como ‘Paul’ y nos pidió prenderle una vela. ¿Prenderle una vela? Yo estaba impactada, de tantas cosas, mensajes que nos podía decir, únicamente nos hizo esa petición.

Culminada la sesión en el cuartel de vigilancia, recorrimos un amplio pasadizo que conectaba con estrechos callejones, dónde hacinaban a los prisioneros.
Cuando pensábamos recorrer esos estrechos callejones, Pedro Noguchi –una persona altamente sensitiva- no dudó en hacer la advertencia: “Ahí no podemos entrar, al menos no esta noche”. Aún ávidos de curiosidad, se me ocurre pegármela de valiente e intento hacer mi heroico ingreso, pero nuevamente lanzaron la advertencia. “Ahí hay almas malas, ni siquiera quieren que les recemos, es triste sentir como reniegan de Dios”, continúa diciendo Noguchi.
Inmediatamente, desistí de mi acción, cuando Noguchi decide ajustarse el cinturón: “Yo entraré, tomaré fotos y saldré corriendo”. Risas dentro de mí, decían ¿tanto miedo de un profesional como él? No lo podía creer. Cogió una cámara, hizo lo suyo y salió como si le apretarán los talones. Las fotografías mostraban manchas blancas y circulares, pegadas a las paredes. “Se llaman orbes”, hace la aclaración la medium. Para mi eran machas. Manchas claras de presencias extrañas jamás antes vistas por mí.
Mientras retaba a mi sistema nervioso, la médium continúa haciendo lo suyo.
- ¿Hay alguien ahí? - Si – respondía una voz masculina, al otro lado del hilo paranormal - ¿Cuántos son? - Cuatro – responde con total claridad - ¿Eres un soldado? - Si – agrega la voz, luego de algunos segundos. - ¿Tienes familia? ¿Tienes hijos? - … ¡Fuera! – responde el interlocutor, luego de varios minutos de espera.
“Muchos de los fantasmas del Real Felipe, fueron de personas que vivieron en el Siglo XVIII. A diferencia de un cementerio, muchos de ellos no quieren comunicarse, solo quieren que los dejen en paz”, sostuvo Noguchi.
Saliendo de primer ambiente y armas de nuestras linternas, culminamos el recorrido sin mayor sorpresa – más que la foto que me dejó impactada-, decidimos continuar al Torreón del Rey, pero luego de un breve receso para tomar un poco de aire y corroborar que nuestra mente no nos estaba jugando una mala pasada. Ya eran las once y media de la  noche.

El Torreón del Rey, tiene la misma arquitectura del Torreón de la Reina. Al consultar con nuestro guía nos respondió que ambos eran iguales. “La diferencia es que aquí penan peor”, aclaró.
La teníamos clara, queríamos bajar a los calabozos, y encontrar el mayor registro paranormal. No fue hasta dos escalones antes del calabozo subterráneo central, cuando tuve que hacerle frente a uno de los más terribles de mis miedos.
- ¡No puedo seguir!... Es horrible”, clamaba la médium notablemente atormentada y tapándose la cara.
- ¿Qué viste? si ahí no hay nada – preguntó Carmen que avanzaba junto a ella lo más adelante posible.
 -Es un monje… nos está mirando… es horrible… no podemos estar acá. ¡Regresamos! – sostuvo para luego dar marcha atrás y buscar un lugar para poder recuperar la calma.
María Samaniego -la médium- tiene años haciendo recorridos en el Real Felipe. Vive junto a su esposo y sus hijos en Barranco. En su casa, algunas almitas en pena le despertaron el interés por lo paranormal. Se integró a Dharma como simple curiosa y hoy en día encabeza grupos de investigación con el ánimo de mostrarle al mundo la evidencia ectoplasmática de nuestro país. Sin embargo, es humana y también sabe asustarse. No es la primera vez que se encuentra cara a cara con el monje del Real Felipe. Hace dos años, el orate encapuchado apareció en unas fotografías tomadas en la Casa del Gobernador.
Mientras  subíamos alborotado por las accidentadas escaleras de piedra, María nos dice a mi amiga y a mí: “Nos está siguiendo, lo siento detrás de mí… me está jalando la mochila…. Vamos rápido”.
Es difícil describir como sentí que la piel se me erizaba y lo único que quería era salir de ahí e irme a tomar una cerveza en algún lugar iluminado de Miraflores –fue mi primer pensamiento-.
Como si hubiéramos visto al diablo, subimos las escaleras hasta el último escalón, que nos llevó a la zona alta del Torreón. “Nos ha seguido, puedo sentirlo”, repetía Samaniego. Estábamos en un atrio sin techo desde el cual se tenía una vista espléndida del Cercado del Callao.
Una caseta de vigilancia, usada siglos atrás para resguardar cualquier amenaza, se ubicaba al centro de la plataforma. Dentro de aquella oscura caseta, una escalera pequeña llevaba hasta un punto de observación en el que apenas cabía una persona. Por decisión de la mayoría, optamos por poner el Frank Box en la escalera de aquella caseta.
Nuevamente, el arriesgado Pedro Noguchi, se animó a ser el voluntario que coloque el aparato. Cuando estuvo en el umbral de la pequeña puerta, mencionó: “Creo que está aquí adentro. Es mejor que nos vayamos”.
En ese momento entendí, que nuestra visita al Torreón del Rey ya había terminado y que nuestra presencia no era para nada agradable para esos extraños seres.
Ascendimos por la misma escalera que nos llevó al atrio superior. Cogimos el primer pasadizo que nos llevara a la salida. El guía nos llevaba automáticamente, conocía esas rutas como la palma de su mano. Una vez que vimos la salida, todos empezamos a experimentar una ligerísima sensación de mareo -al comienzo creí que solo lo estaba sintiendo yo, a causa de los nervios- inmediatamente, paseo mi cajetilla de Marlboro rojo entre todos, y regresamos a la normalidad mientras exhalábamos largas bocanadas de humo. Eran las doce y media de la noche. Era necesario culminar nuestra aventura. Habíamos quedado con Carmen que serían dos horas de recorrido.

 Presurosos, nos acercamos a la Casa del Gobernador, que ahora es usada como museo de exhibición de piezas coloniales. El primer hecho que captó mi atención en dicho lugar, fue una huella estampada en unas de las losetas. “Es la de un niño que merodea por aquí. Es imposible que la hayan hecho al momento de las construcción”, comenta Armando Muñante, luego de que me ve observando aquella huella.
Una amplía galería se muestra ante nosotros. Para hacer el contacto, decidimos apoyar el Frank Box en una vitrina que yacía al centro del salón. Apagamos las luces, y a esperar.
- ¡Esperen! Lo sentí. Pude sentir que algo pasó por mis piernas – dice mi amiga asustada, quien al enterarse que iría a un pequeño paseo en la noche, me insistió llevarla como parte de la prensa. Culminado el impase, la médium empezó con las preguntas.
- “Niño ¿Qué edad tienes?”
- “Ocho”– responde una tímida voz.
- “¿Estás con tu mamá?” – Seguimos con las preguntas, sin pensar que un alma adulta nos acechaba – “No sé” – responde una voz adulta.
- “¡Queremos hablar con el niño! ¿Tienes miedo?” – insistió María.
Esta vez no hay respuesta alguna, yo ya quería salir de ahí, estaba mareada.
- Esa alma es mala, y no quiere que estemos aquí – responde la afectada medium.
“Sentí que algo me apretó el pecho fuertemente. Sentí que me asfixiaba”, nos dice.  
A un lado del salón, Carmen Briceño, indicó que el niño le había pedido que lo ayudemos. “Quiere venir con nosotros, pero lamentablemente no podemos hacer eso. Aquí hay un alma muy mala, que lo tiene sometido, no es la primera vez que entramos en contacto con este pequeño. Es una pena que no pueda descansar en paz. A veces hay almas muy poderosas que someten a otras y nos las dejan descansar en paz”, nos dice.
Terminada la sesión y siendo la una y veinte de la madrugada, salimos de la Casa del Gobernador. Nos reunimos afuera para compartir las experiencias de lo sucedido entre los muros de la Fortaleza. Todos coincidieron con que la experiencia del niño, fue la más fuerte. La médium sin duda, sintió la experiencia del monje, como la más aterradora luego de sentir jalones de pelo, de mochilas, náuseas, temblores, silbidos y golpes en las paredes –sin duda ella más sensitiva que nosotros-.
 “Siento que me arde el pecho, es como si un par de manos me hubieran agarrado para ahorcarme”, comentó. Cuando la alumbramos con las linternas, su pecho presentaba una ruborización extraña. Se veía colorado, y le dolía. Era más que evidente que en la Casa del Gobernador, un alma quiso atacarla.
Tras unos minutos de compartir experiencias, Carmen me pregunta si había traído mi sal marina, tal y como se especificaba en el correo de confirmación que me enviaron para asistir a la sesión.
“Échate esta sal por todo el cuerpo y espárcetela sobre la cabeza, la ropa, tu cuello. Luego quítatela con fuertes sacudidas en dirección al suelo. Como si te sacarás algo del cuerpo. Cuando llegues a tu casa, no entres sin haberte quitado toda la ropa. Sácatela y métela de frente a la lavadora o en una bolsa bien cerrada”,  cuando me dijo eso, me creí embrujada por la maldición de la fortaleza y me arrepentí –en esos minutos, de haber ido-.

Me despedí de Carmen, Pedro y la médium. Eran las dos de la mañana. Mi movilidad aguardaba en la Av. Paz Soldán. Subí al auto y enrumbé a casa, mientras pensaba en el camino,  las indicaciones que me hizo Carmen. Llegando hice todo tal cual se me había indicado. Debo aclarar que dormí tranquila, y me persigné ante de hacerlo. Después de esta inigualable experiencia, solo me queda decir que respeto mucho más a todas las personas que dedican su vida a averiguar sobre lo paranormal y que sí existe vida después de la muerte y que si queremos que se respete nuestra paz, debemos respetar la paz de ellos. 

Entrevista a Elvira de la Puente

Elvira de La Puente descarta volver al parlamento. Sin embargo asegura continua ayudando en temas culturales.  

“No me interesa volver al congreso”

La actriz y excongresista nos hace un recuento de su carrera, el gran amor por el fallecido actor Orlando Sacha y su paso por la política. Por estos días Elvira se presenta en la puesta en escena 8 mujeres y un crimen en el Teatro Marsano junto a las también reconocidas Ofelia Lazo, Amparo Brambilla y Marisol Aguirre.


Ana Lucía Silva

¿Cómo así decide estudiar teatro?
Yo nací en una familia en que había mucho interés por el arte, por la cultura en general, mi papá, José Félix de la Puente Ganoza, ha sido un escritor laureado tanto en novelas como en cuentos, con premios nacionales en literatura. De modo que desde chica me ha interesado la lectura, me gustaba también mucho el canto. Mi mamá cantaba mucho siempre en la casa, y ya por tradición familiar desde Trujillo. Al terminar el colegio, estuve también en un coro en Miraflores, el coro de la señora Maria Luisa Marrú de Lozada, pero tomé el camino del teatro en un momento en que se produjo una posibilidad de alquilar una sala en Miraflores, siendo yo muy joven y en ese momento trabajaba en la municipalidad de Miraflores, como secretaria del Alcalde. Mis amigos y yo hablamos con él y nos cedieron el alquiler de esta sala.
Siendo su padre un literato reconocido, ¿alguna vez le interesó escribir?
Escribí una serie de cuentos, pero cuando los leía los rompía porque sentía que no valía nada. Después, relativamente hace poco  he seguido un taller de dramaturgia en tres niveles con mi hija Claudia, que casualmente es dramaturga, y me ha resultado muy interesante. Tengo ahí unas obritas de teatro escritas, que de repente me lanzo a mostrárselas a algún otro amigo dramaturgo para que me dé su opinión.
¿Y después de cuánto tiempo regresa a hacer teatro?
El año pasado hice Elecciones de fe que justamente la hicimos en el teatro nacional con Haydeé Cáceres y Emanuel Soriano. Era una obra de tres personajes escrita por mi hija Claudia Sacha, anteriormente a eso hice Heraud: El corazón volador en la Alianza francesa, y ahora estoy en esta obra muy feliz de volver a trabajar con Oswaldo.
¿Qué tal la experiencia con 8 mujeres y un crimen?
Estupenda la experiencia, muy interesante, muy variada con personajes muy diversos que te obligan a un análisis, y a un ver  como complementarse el uno con el otro, dentro de estas personalidades tan diversas.
Estuve casada con el primer actor nacional Orlando Sacha, a más de diez años de su fallecimiento ¿Ha logrado superar su ausencia?
Fue tremendamente duro y doloroso para mí, porque con él compartíamos mucho, compartíamos vida, compartíamos trabajo nos llevábamos maravillosamente bien en el trabajo. Por eso hicimos muchísimas obras juntos.
Eran el uno para el otro
Sí. Nosotros nos conocimos justamente haciendo teatro. En el corral de comedias, justamente  cuando después de 4 años de estudios, nuestro director principal que era, Mario Rivera nos dijo que ya podíamos compartir con un actor profesional e invitó a Orlando Sacha para que se integre al elenco de Leocadia. Primero fue una gran amistad, y luego de tres años de ser amigos fuimos enamorados  y después de dos años más nos casamos, en el año 1971.
Definitivamente él fue el hombre de mi vida.
¿Su muerte tuvo que ver con su alejamiento de los escenarios?
No, lo que pasa es que justamente coincidió su muerte que fue en el año 2001, con mi entrada al congreso. Y yo desde el año 2000 que ingreso al congreso dejé todo lo que era actuación. Sentía que si aceptaba participar en una lista congresal y hacer un trabajo en el congreso, tenía que dedicarle mis 24 horas del día. Por ello dejé de aceptar cualquier tipo de contrato. Fueron 6 años los que estuve en el congreso y dedicada íntegramente a esa labor. Principalmente en temas de cultura, ambiente y ecología, salud estuve dos años en la comisión de salud logrando leyes importantes y ha sido una etapa interesante también para mí.
¿Tras la pérdida de Orlando, no consideró en rehacer su vida con otro hombre?
No, ya que es algo que no ha sucedido,  nunca he encontrado a una persona que me sugiriera pensar si quiera en esa idea, ha pasado el tiempo ya son once años de la muerte de Orlando y no ha habido esa inquietud.
¿Por qué cree que actualmente hay tantos divorcios?
Muchas, no te digo todas, de las parejas entran al matrimonio pensando que si algo va mal me divorcio, es decir que al primer problema yo rompo esta relación. Sin embargo cuando yo me casé con Orlando, lo hicimos pensando que esto duraría para toda la vida, y así fue. El matrimonio es un trabajo de una vida, un esfuerzo diario, porque los problemas existen y los hemos tenido graves. Pero mientras el amor perdure todos los problemas se pueden superar, buscando ayuda ya sea psicológica o espiritual.
¿Disfrutó mucho de su paso por la política?
 Si le vamos a llamar política, pero para mí fue un servicio, una labor de servicio, dedicándome por entero a eso.
¿Le interesaría volver al congreso?
Yo creo que es algo que ya no me interesa. En el año 2004 fundamos esta agrupación en la cual apoyamos ciertos temas de cultura y diversidad cultural Sigo participando apoyando diversos temas de cultura desde donde yo me encuentre. Por ejemplo ahora estoy apoyando en el ministerio de cultura para lograr una modificación a la ley del artista, que fue lo que conseguí. Desde fuera puedo continuar aportando, porque es una inquietud que tengo, y lo seguiré haciendo según mis posibilidades y de que me convoquen para eso.
 ¿Por qué se animó recién en el año 2000, para entrar al congreso?
Nunca había participado activamente en política, estaba afiliada al partido aprista pero era una aprista digamos, no dirigente, nunca he tenido un cargo de dirigencia partidaria   y estaba en el partido dentro de la línea de Víctor Raúl Haya de la Torre y por el pensamiento de Haya de la Torre. Cuando me llamaron para integrar la lista fue en el año 2000 y fue para que me postule con el número 2 a la segunda vicepresidencia y era un pedido del partido. Lo pensé mucho, Orlando casualmente me animó y vi que podíamos tener posibilidades de hacer algo no solo por el artista, sino por el pueblo y hacer una labor de servicio.
¿Cómo era la relación con su tío Víctor Raúl Haya de la Torre?
Era un hombre excepcional, de una enorme inteligencia y un enorme corazón y sensibilidad social de toda su vida, y poseedor de una coherencia que pocas veces se encuentra en una persona. Que para mí es admirable.
¿De las novelas que ha hecho cual es la que recuerda con más cariño?
Todas las que he hecho han sido una linda experiencia para mí. Por ejemplo cuando hice gorrión, que compartí escenarios con Marisol Aguirre y con mi esposo fue una lindísima experiencia. Y la última novela que también recuerdo con mucho cariño fue “cosas del amor” que fue la última que hice con él.
¿Nunca mezclaban las cosas de la casa con el trabajo?
No, porque nos llevábamos muy bien y pensábamos de la misma manera, que había que ser totalmente entregados al trabajo, el trabajo era el trabajo la casa era la casa, y no es que no llevábamos el trabajo a la casa porque si lo hacíamos, pero la casa al trabajo jamás.

Concierto de Pandora en Lima


Lo que no es de mi época, me gusta

En los casi tres meses que tengo como redactora de espectáculos en un diario local, he descubierto que una de las tantas cosas que me gusta, es ir a conciertos y escribir sobre ellos. Soy una amante de la música –sea considerada buena o mala, no me importa- y cuando supe que el reconocido trío mexicano, Pandora, venía a Lima, me emocioné. Sin embargo, supuse que mi jefa, sería la encargada de cubrir magno evento, y no creo exagerar con el adjetivo que estoy empleando. Estas mujeres tuvieron su época de apogeo  hace ya varios años, con la cual deslumbraron a varios países con la potencia y la entrega de su voz en cada interpretación. Lo peor ¡no eran de mi época! Eso era lo que me repetía Samantha (mi jefa), cuando le decía que yo quería escribir la nota de este concierto con target: para mayores de 40 años.
Luego de mi persistente insistencia, Sami –como cariñosamente la llamo luego de un mes de trabajar juntas- gané. Fui yo a cubrir el concierto, me acredité como prensa y pude estar en primera fila para observar lo que sería una velada llena de romance, excesivo para mi gusto.
El reloj marcaba las 9:23 de la noche, cuando Isabel, Fernanda y Mayté salieron al escenario, con elegantes vestidos negros,  e iniciaron el concierto con el tema “alguien llena mi lugar”, canción que fue coreada por las ocho mil personas que se reunieron en la explanada del Jockey Club, la noche del sábado para ver a sus recordadas cantantes.
“Buenas noches Lima, que alegría estar aquí. No sé porque cada vez que venimos a Perú nos regresamos a México con dolor de corazón. En muy pocos lugares recibimos el cariño que nos dan en este país, gracias por estar aquí”, fueron las primeras palabras de Mayte Lascurain.
Acto seguido, el público disfrutaba de un video en el que se recreaba el comienzo de este trío, haciendo un pequeño recuento de sus 27 años de carrera. Sacaron más de un suspiro con temas como “Mátame muy lentamente”, “mi hombre”, “solo él y yo” entre otros. Fue el momento en que se disponían a cantar “como te va mi amor” en el que el corazón se me aceleró y comencé a preparar mis cuerdas vocales, y fue sin duda una de las más coreadas de la noche.
El trío mexicano nos concedió al público una mágica velada, demostrando que la distancia no logra el olvido.
Durante el recital, cantaron el tema “ojalá” compuesto por Gian Marco, a quien recordaron y extrañaron, ya que no pudo asistir por encontrarse irónicamente en México.
Acompañadas al compás de los mariachis, las Pandora tuvieron cuatro cambios de atuendos, dejando encandilados a los presentes con la belleza que las caracteriza. Con una Fernanda muy delgada, y una Mayte e Isabel un poquito más entraditas en carnes, las tres mujeres, se veían como el modelo de mujer de la alta sociedad mexicana, todas señoras realizadas, casadas con hijos y felices con sus guapos y adinerados maridos que las acompañaban desde la primera fila en el concierto.  Pero si algo me quedó claro, es que los años sí pasan por ellas, pero no por sus prodigiosas voces, que emocionaron a todos los presentes, incluida yo.
No recuerdo bien el momento en el que pensé “como me gustaría haber nacido con una voz así” y es que es un don que Dios da, pero ¿a premio de qué? Y es que estas virtuosas del canto, fueron escogidas entre los millones de millones que habitan este planeta, para que sean entonadas y tengan todo el beneficio de cantar realmente bien, y sobre todo de poder compartirlo con el mundo.
Fueron  35 canciones que interpretaron aquella noche, rodeadas de una escenografía de ensueño. Un gran candelabro de brillantes, al lado de un gigantesco árbol, cuyas hojas bailaban al ritmo del fuerte viento del invierno de Lima.
¡Los regalos llovían! Las Pandora recibían presentes que sus fans ponían a sus pies en el escenario. Mientras entre las tonalidades de luces de colores, seguían engriendo a su público complaciendo sus pedidos musicales.
Luego pasó algo que me cuestiono en todos los conciertos a los que voy. ¿Por qué todos los artistas, se despiden, sabiendo que regresaran al escenario para cantar esa canción que todo el público espera?, yo estaba segura que cerrarían con el famoso popurrí de Juan Gabriel, pero no imaginé que harían la jugada de “me voy, me fui”. Pero así fue, salieron ante las palmas que las aclamaban, para despedir a Lima, con la canción que había vaticinado.
Tras interpretar el famoso “popurrí de Juan Gabriel” fue que  –ahora sí-  estas divas mexicanas se despidieron de nuestro país, luego de dos horas y media de show. ¡Dos horas y medias! En las que complacieron pedidos musicales, contaron historias de amor y dieron una romántica noche a todos los  que estuvimos presentes.
Como las lágrimas no podían faltar, Isabel Lascurain, se mostró muy emocionada y no pudo evitar derramar algunas. Y es que seguramente sorprendida como yo, debió haber quedado al ver que aunque han pasado ya más de dos décadas desde sus inicios, la gente sigue vibrando y se continúa enamorando con su música.
 Evidentemente una velada mágica e inolvidable, que estará en el corazón de sus seguidores, de los cuales me siento parte. ¡Gracias pandora!

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Sin salsa no hay paraíso


Sin Salsa no hay paraíso

La salsa no es un género que me agrade mucho, si bien se bailarlo, no la podría escuchar toda una noche entera. Sin embargo hace muchos, muchos jueves me llamó una amiga para comunicarme con mucha emoción, que tenía entradas para ir a ver a La charanga habanera. Obviamente estaba enterada de quienes eran estos cinco morenos que hacían delirar a todas las féminas peruanas. Si los había escuchado con anterioridad, en las diferentes discotecas de Lima y en  la radio. De hecho que consideré interesante poder ver un show de salsa, el tema fue cuando me dijo donde era, ya que se iban a presentar en un lugar llamado salsodromo de nombre Tumbao. Si había escuchado anteriormente hablar de ciertos lugares donde únicamente tocaban salsa diferentes orquestas, los lugares más poblados por vedettes y peloteros.
Jamás pensé ir a uno de estos sitios, pero ante la llamada desesperada de mi mejor amiga que es amante ferviente de la salsa, acepté ir con la condición de que acabando de tocar la charanga nos íbamos veloces hacia nuestros domicilios. Fue así, como llegamos al Tumbao de Miraflores que está ubicado al costado de la conocida calle de las pizzas y felizmente no hubo necesidad de hacer cola para entrar, ya que nos esperaba mi amiga acompañada de la persona que tenía el poder en ese centro que hasta el momento, era terreno desconocido para mi.
Ingresamos y nos sentamos en la mesa que estaba reservada frente al escenario. Los primeros sesenta minutos me dediqué únicamente a conversar y a observar a las personas que acudía a este conocido salsodromo miraflorino. Tenía conocimiento que la salsa llegaba a todos los rincones del universo y que blanco, chino, negro lo bailaban, pero de alguna forma un poco cerrada, mi mente agrupaba la salsa con los micros, las polladas, los conos y lugares populosos. Sin embargo, vi de todo. Desde personas reconocidas como actores, actrices, futbolistas y bailarinas del medio, hasta la persona más humilde del mundo. Y todos se emocionaban tanto cuando las diferentes orquestas tocaban las canciones, que por cierto duraban como 10 minutos cada una. Descubrí que eso es también algo que no me gusta de este género musical, las canciones son demasiado largas y tediosas, me aburren. Seguí observando y todos, en su mayoría, hombres y mujeres aplaudían al compas de la música de una forma súper peculiar, con un ritmo y disfrute increíble.
Las parejas que bailaban lo hacían todos tan bien. Vivían lo que bailaban, eran verdaderamente personas que amaban la salsa y gozaban al ritmo de ésta. Las mujeres bailaban salsa completamente diferente a mi, era una especie de salsa con reggaetón y un movimiento de pelvis, que no lo entendía mucho, pero era divertido verlo.
Así como había gente que bailaba buenísimo, también estaba la gente que ama y disfruta de la salsa pero sentados, porque al pararse era un enredo de piernas inimaginable. Eran ya las 2 de la mañana habían pasado tres horas, ya me quería ir a dormir, me comenzó a estresar el sonido intenso de ¿las trompetas, los tambores? En realidad no sé cuáles eran los instrumentos involucrados en mi tortura momentánea. Sin embargo seguía esperando que los cubanos salgan para ver el show tan esperado por todos.
A las 3 ya no podía más, hacía tanto calor, que sin la necesidad de haber bailado tanto, ya estaba sudando, cosa que más detesto. Ya estaba empezando a entrar en colapso, y 3:30 de la mañana cinco chicos increíblemente sexys salían al escenario para hacer delirar a todas sus seguidoras. Habrán estado en el escenario una hora aproximadamente y debo de admitir que valió completamente la pena la espera, porque lo disfruté muchísimo. Me gusto haber aceptado ir y haber comprobado que un show de salsa bien hecho, es una experiencia rica que jamás podrás olvidar. .